Lo habíamos hablado en una de las editoriales pasadas. Scottie Scheffler era, a mi entender, el Jugador del Año, y sus compañeros del PGA Tour pensaron lo mismo. Son los jugadores quienes votan y ellos decidieron de esta forma, en una votación cuyos números el Tour jamás revela.
El accidente doméstico que le impidió a Scheffler comenzar 2025 de manera normal no evitó que, a partir del triunfo en el Byron Nelson, se transformara en el jugador dominante que ha sido en las últimas cuatro temporadas. Fueron seis títulos este año, incluidos el PGA Championship en Quail Hollow —una cancha que no juega habitualmente y que, según siempre afirmó, no le cae bien al ojo— y el Open, en una exhibición en Royal Portrush. Defendió con éxito su título en el Memorial, algo que solo Tiger había logrado en el pasado; se quedó con el BMW embocando un chip memorable en el 17 en su duelo con MacIntyre, y en el fall ganó en Napa como preparación para la Ryder Cup.
Ese comienzo tardío le dio a McIlroy la chance de brillar a comienzos de año, pero luego del Masters el irlandés se quedó sin nafta en el tanque y recién unas semanas antes de la Ryder Cup volvió a recuperar su nivel. Fueron tres victorias para McIlroy en un gran año, pero que no alcanzó para nivelar lo hecho por Scheffler. Una mención también merece Ben Griffin, que obtuvo tres títulos, aunque uno de ellos fue en pareja con Andrew Novak.
Cuatro años consecutivos para Scheffler como Jugador del Año. No se sorprendan si hay más.
