No es la primera vez que ocurre que un jugador que durante el Fall amenaza con jugar bien termina ganando un torneo de la parte final de la temporada del PGA Tour.
El finés Sami Välimäki no llegó muy cómodo en la FedEx Cup al torneo disputado en Los Cabos hace un par de semanas, pero allí consiguió un muy buen segundo lugar que lo metió dentro de los 90 en el ranking. Esto le aseguraba la tarjeta para 2026, pero Välimäki no se conformó con eso y este domingo logró su primer triunfo en el tour al quedarse con el RSM Classic.
Luego de tres jornadas de clima perfecto en Sea Island y con viento casi inexistente —para que se hagan una idea de lo fácil que estaba, el corte fue -7—, este apareció con más intensidad sobre el final y desde dirección opuesta a lo que venía soplando, complicándole las cosas al ganador, que al final terminó ganando por dos. Pero el drama estaba en otro lado.
La pelea por meterse dentro de los 100 de la FedEx Cup en el último torneo de la temporada era grande y hubo dos que se quedaron con las manos vacías a pesar de haber jugado muy bien. Ricky Castillo llegó en el puesto 135 al torneo, jugó los primeros 9 hoyos del día final en 28 golpes, firmó 62 y parecía que sería suficiente para lograr el objetivo. Pero Max McGreevy embocó desde 10 metros en el hoyo final para quedar segundo solo, mandar a Castillo al tercer lugar y dejarlo finalmente en el puesto 102 del ranking.
Unos segundos después del putt de McGreevy fue Lee Hodges el que tenía que embocar desde 3 metros para salvar su tarjeta, pero falló y quedó 101 en el ranking.
Nico Echavarría, que el año pasado perdiera por un golpe, se ubicó en el cuarto lugar esta semana y terminó 55 en el ranking, lo que le asegura los dos primeros Signature Events de 2026.
