Un gran torneo siempre merece un gran final, y el Australian Open es uno de los mejores campeonatos del mundo. La única pena fue que el desenlace no fue el que la multitud que rodeaba el green del 18 esperaba.
El danés Rasmus Nørgaard Petersen y el local Cameron Smith llegaron igualados al tee del hoyo final gracias a un gran putt del australiano en el 17 para birdie. Fue el visitante quien pegó primero el segundo golpe al 18 y falló por el peor lugar, dejándose un golpe de recuperación muy complicado. Smith, que había pasado su único corte del año en los ocho torneos que disputó fuera del LIV, encontró el green, aunque muy lejos del hoyo.
El danés pegó un buen golpe y se dejó un putt para par de unos seis metros, mientras que el primer putt de Smith cayó más de lo esperado, dejándola a casi dos metros. El final ya se lo imaginan: Petersen embocó para par un putt con mucha caída de izquierda a derecha y Smith falló el suyo por jugar más caída de la que tenía.
El campeonato repartía además un lugar en el Masters para el ganador y tres plazas para el próximo Open para los tres mejores no clasificados. Esos lugares fueron para Si Woo Kim, Adam Scott y Michael Hollick.
