La actuación de McIlroy en el PGA Championship no fue la que esperaba. Como ya dijimos aquí, el triunfo en el Masters pareció quitarle toda la energía. Supuse (me equivoqué) que llegaría mejor al US Open, pero enseguida, terminado Quail Hollow, llegó una noticia que nadie esperaba: McIlroy anunció que no iba a jugar Memorial.
Un torneo que no solo jamás pasó por alto, sino que, dada su relación con Nicklaus, era imposible que lo saltara a menos que existiera una causa mayor. Fue a Canadá, un campeonato importante y al que siempre asiste (quizás por algún compromiso comercial), y no pasó el corte.
Así llegó a Oakmont. La conferencia de prensa previa me dejó con la boca abierta. Le preguntaron cuál era su plan para los próximos cinco años luego de haber ganado el Masters y no supo qué contestar. Se quedó mudo y terminó diciendo: “no tengo plan”.
Esa es la respuesta de alguien que está completamente vacío por dentro, o de alguien que atraviesa un problema muy serio fuera de la cancha y al que nada más le importa en ese momento.
El comienzo del campeonato fue fabuloso: desfiló en esos primeros nueve hoyos con dos bajo par, pero al llegar al tee del 1 (había salido por el 10), volvió a parecer un jugador que está físicamente en el lugar, pero mentalmente a miles de kilómetros.
Terminó y no atendió a la prensa, algo que no hacía desde el PGA Championship, disgustado por lo que dijeron algunos medios sobre su driver, que declararon ilegal. Recién el sábado, luego de otra ronda frustrante, se detuvo a hablar. Hubiera preferido que no lo hiciera. Su gesto corporal, su expresión facial y sus respuestas monosilábicas eran de alguien que no tenía ningún interés en estar ahí.
Tiró palos (no es la primera vez, recuerden el hierro que voló a la laguna del 8 de Doral hace unos años), rompió algún tee marker, y solo el domingo, cuando ya no jugaba por nada, apareció un 67 que solo sirvió para decorar el resultado final.
Algo le pasa y nadie sabe qué es. El año pasado, a esta altura, anunció su divorcio. Pocos días después dijo que no sucedería, que se darían una oportunidad más con su mujer.
Esta semana vuelve a jugar en el Travelers. Veremos con cuál McIlroy nos encontramos.
