La mayoría de ustedes son muy jóvenes y no lo recuerdan, pero la primera edición del Skins Game disputada en 1983 marcó un hito en la historia del golf y la televisión. Jack Nicklaus, Arnold Palmer, Gary Player y Tom Watson reunidos en Palm Springs para un show televisivo único.
El evento se transformó en un clásico y se disputó por muchos años con distintos protagonistas. El hoyo en 1 de Lee Treviño será recordado por siempre, pero como todo en la vida, el espectáculo un día bajó la cortina.
Pasaron 17 años y a alguien se le ocurrió que sería una buena idea volver a hacerlo y allí estuvieron Keegan Bradley, Tommy Fleetwood, Xander Schauffele y Shane Lowry, que reemplazó a último momento a Justin Thomas.
Se jugó en un solo día, el original era en dos jornadas de 9 hoyos cada una, y el máximo ganador resultó ser Bradley, que se quedó con 11 “plumas” y un total de 2,1 millones de dólares. Nada sucedió en los primeros 4 hoyos hasta que Bradley embocó en el 5 y se adueñó de las primeras 5 plumas. En el 13 otra vez fue Bradley, con un putt de algo más de dos metros, el que se adueñó de un pozo acumulado de 900 mil dólares y, para ese momento, ya era el ganador.
Fleetwood ganó 3 plumas al quedarse con el hoyo final y se llevó 1.125 millones de dólares para un total de 1,7 millones en el día. Lowry ganó solo una pluma para quedarse con 200 mil y Xander se fue sin ganar absolutamente nada. No eran los 4 personajes que yo hubiese elegido para la vuelta del Skins Game, porque los nombres de DeChambeau, McIlroy y Scheffler hubieran sido más atractivos, pero celebro la vuelta de un clásico del fin de semana de Acción de Gracias en USA que nos hizo recordar aquellos grandes momentos de años atrás.
