Desde hace tiempo, el mundo del golf profesional espera un acuerdo, y da la impresión de que, poco a poco, empiezan a verse señales que nos dan una idea de cómo podría desarrollarse la historia. La novedad indica que el LIV Tour ya les comunicó a sus jugadores que no habrá dinero fijo en la renovación de contratos. De ser cierto, esto representa un cambio significativo respecto a cómo comenzó todo en 2022.
Los contratos de los jugadores comienzan a expirar este año, siendo el primero el de Dustin Johnson. Si bien el ex número 1 del mundo no está en su mejor nivel, creo que al Tour le interesaría tenerlo de vuelta. Un DJ compitiendo por algo más que dinero podría volver a entrenar con mayor intensidad; no necesariamente al nivel de fines de la década pasada, pero sí lo suficiente como para ser una atracción. Haber ganado 25 veces en el Tour le otorga estatus de por vida, por lo que su regreso no sería un problema desde el punto de vista reglamentario.
Brooks Koepka y Bryson DeChambeau finalizan sus contratos con LIV a fines de 2026, y seguramente estarán atentos a cómo se resuelve el caso de DJ. Ambos tendrían estatus por sus recientes victorias en majors (los cuales otorgan cinco años de tarjeta en el Tour), lo que facilitaría su regreso.
Quien la tendría más complicada sería Jon Rahm, ya que está en su segundo año con LIV y se supone que su contrato es por cuatro años. Niemann y Smith son otros dos nombres que podrían interesarle al Tour, especialmente el chileno, quien ha mostrado un gran nivel cada vez que compite. Aunque el mercado australiano es más importante comercialmente que el latino, el rendimiento de Smith ha disminuido notablemente desde su partida en 2022.
Nada es seguro aún. El Tour parece estar en buena forma y no muestra urgencia en llegar a un acuerdo, especialmente después del enfriamiento de las conversaciones en febrero. A medida que se acerque la expiración de los contratos, tendremos una visión más clara sobre el futuro del golf profesional.