El viernes sucedió un episodio que involucró a Shane Lowry. El irlandés pegó su golpe de salida al rough de la izquierda y su pelota quedó bastante bien puesta. Lowry decidió con su caddie qué golpe ejecutar, sacó un hierro de su bolsa y, en un clásico movimiento que hacen todos los golfistas, colocó por un instante el palo detrás de la pelota y de inmediato hizo un swing de práctica. En el momento en que el palo pasa por el costado de la pelota, esta cambia de posición.
Lo primero que hay que dejar claro es que Lowry jamás se dio cuenta de que la pelota se había movido, básicamente porque cuando se hace un swing de práctica el jugador tiene el foco en el golpe que va a ejecutar y en dónde quiere que su pelota termine. Jamás, en un swing de práctica, el jugador está mirando la pelota.
Lo segundo que vale la pena aclarar es que el movimiento fue registrado por la cámara de televisión, y solo haciendo zoom sobre la pelota podía advertirse lo sucedido.
De inmediato recibí dos mensajes de WhatsApp de personas expertas en reglas que me decían —adjuntando el texto del libro de reglas— que de ninguna manera correspondía penalidad. Cuando me fui del club, hablé con un árbitro argentino que estaba trabajando como referí en el Open, y me explicó que, al haberse movido la pelota, correspondía la penalidad.
Lowry fue informado del episodio en el hoyo 15 y, cuando terminó, los oficiales de reglas le mostraron el video y le aplicaron dos golpes de penalidad, transformando su 70 en un 72.