Solo hay que manejar una hora al sur de Dublín para encontrar una de esas canchas que vale la pena jugar al menos una vez. Abrió al público a fines de la década del 80 y rápidamente pasó a ser sede de importantes campeonatos amateurs y profesionales.
The European Club es un clásico links, en donde el mar permanece oculto en los primeros hoyos, pero cobra protagonismo a partir del hoyo 12. Es una cancha diseñada para que cada jugador deba pensar cada golpe de salida. Los pegadores largos deben tener mucho cuidado desde el tee, porque en varios hoyos el fairway se termina o se estrecha de tal manera que no hay chances de pegar con el driver (el par 5 del 3 y el par 4 del 11 son dos claros ejemplos). Por su parte, los pegadores más cortos deberán prestar mucha atención a los bunkers ubicados a ambos lados de los fairways.
Una característica distintiva del recorrido es que todos los bunkers terminan en paredes construidas con listones de madera colocados en ángulo de 45 grados. Estos pueden engañar al jugador, dándole la sensación de que la bola saldrá fácil… pero les ruego que no se confíen demasiado. Estas paredes pueden ser algo injustas, especialmente en los par 3, ya que un rebote allí puede convertir un golpe no tan malo en uno pésimo.
La cancha tiene otra particularidad que la hace única: tiene 20 hoyos. Así como lo leen. El 7 es un par 4 eterno y muy difícil, con out of bounds a la derecha durante todo el recorrido, mientras que el 7A es un par 3 con el green elevado, bastante más amigable (sobre todo para mi amigo, que hizo hoyo en 1). El 12 es un complicado par 4 con el mar por la derecha, mientras que el 12A es un largo par 3 —quizás de los mejores de la cancha.
Si tengo que elegir un hoyo en la ida, me quedo con el 4: un largo par 4 en dogleg a la derecha, donde hay que pegar dos muy buenos golpes para tener chance de birdie. El 9 también me gustó mucho. En la vuelta, el hoyo 18 es otro par 4 muy difícil, con un arroyo cruzando frente al green, mientras que el green del par 5 del 13 fue, sin dudas, mi favorito.
Si andan por Dublín, no dejen de visitar el European Club. La cancha es muy entretenida y la atención de Conor y John los hará sentir como en casa.