Charlotte, North Carolina. Esta semana, Quail Hollow nos recibirá como cada año por estas fechas, cuando el Tour hace su parada habitual para disputar el Truist Championship. Los ojos del golf mundial estarán puestos en Quail Hollow para el segundo major del año. En 2017, el club recibió por primera vez el PGA Championship, donde Justin Thomas ganó su primer major, y ocho años después, el club vuelve a ser sede del campeonato.
Hecha la presentación formal, vamos ahora a meternos un poco más dentro de este club. Lo que ha hecho la familia Harris con este lugar es realmente asombroso. La transformación que ha experimentado este club lo ha hecho parecer un “mini Augusta”, y hoy Quail Hollow es, sin dudas, uno de los mejores clubes de golf de Estados Unidos. Ubicado en la ciudad de Charlotte, a solo dos horas de Augusta, el terreno y la arboleda presentan muchas similitudes con la sede del Masters. La presentación anual de la cancha es inmaculada, y hasta el más mínimo detalle está cuidadosamente atendido.
El trabajo realizado por la gente del club junto a Tom Fazio también transformó el trazado e hizo que la PGA de América pusiera sus ojos en el club para jugar allí su campeonato insignia. Es una cancha eternamente larga, con cinco hoyos finales perfectos para la definición de un gran campeonato. Empezamos por el corto par 4 del hoyo 14, con el lago a la izquierda. La posibilidad de alcanzar el green desde el golpe de salida es real, y las chances de águila son altas. El par 5 del hoyo 15, al que la mayoría puede llegar en dos golpes, tiene un green con bastante movimiento, pero también ofrece buenas posibilidades de robarle dos golpes al par.
Con esto se puede ver que cualquiera puede estar cinco golpes atrás faltando cinco hoyos y llegar al tee del 16 a solo uno de la punta. Pero el problema empieza allí. El comienzo del tramo final es complicado con el eterno par 4 del hoyo 16. El hoyo dobla a la derecha y baja hasta llegar al green, pegado al lago. Unos bunkers colocados sobre la derecha del fairway marcan el dogleg, y es difícil superarlos, a no ser que te llames McIlroy. El par 3 del hoyo 17 también es muy peligroso, con el agua entrando en juego por el frente y el costado izquierdo del green. El par 4 final es fabuloso, y acertar el fairway el domingo será una tarea complicada para quienes lleguen definiendo. El pequeño arroyo que recorre toda la izquierda del fairway hasta el green parece tener un imán, y los árboles de la derecha también entran mucho en juego. El golpe al green tampoco es sencillo, ya que allí también el agua puede convertirse en un obstáculo.
Un gran club. Una fabulosa cancha de golf. Un lugar perfecto para un major.