No hubo victorias latinas este año en el Tour ni en el Korn Ferry Tour, pero sí varias en el Champions Tour. Las alegrías vinieron de la mano de Ángel Cabrera y llegaron casi todas juntas. En pocas semanas el cordobés se quedó con tres títulos entre los veteranos, dos de ellos majors, y si bien no volvió a ganar en la segunda parte del año, redondeó una gran temporada.
En la segunda división nadie sobresalió hasta que Marcelo Rozo tuvo una gran semana en la escuela clasificatoria y se ganó una de las cinco tarjetas para jugar el Tour grande. También lo logró Alejandro Tosti, que tuvo un gran comienzo de año en el PGA Tour, pero que la semana después del Open desapareció del circuito en circunstancias que el Tour nunca aclaró. En 2026 tendrá otra oportunidad el rosarino.
El año comenzó prometedor para Nico Echavarría, que estuvo a punto de quedarse con el Sony Open. Había terminado muy bien 2024 y en Hawái se le escapó el playoff. El final también fue bueno y consiguió meterse entre el 51 y 60 para asegurar los dos primeros signature events de 2026. Grillo arrancó mal, pero encontró su mejor juego a mitad de año y estuvo a punto de ganar el John Deere, aunque también se le escapó en desempate. Al final fue Jhonattan Vegas quien terminó top 50 de la FedEx Cup, el latino mejor ubicado.
El venezolano ya pasó los 40 años y todavía sigue siendo un gran jugador. Uno de esos pegadores de pelota que impactan por su potencia y calidad, y que creo que todavía tiene varios años por delante de buen golf.
No puedo elegir a uno como mejor y creo que este “premio” se reparte entre Cabrera, Vegas y Rozo.
