Uno de los temas de conversación en la previa, pero fundamentalmente al finalizar la primera ronda del PGA Championship, fue el de las pelotas con barro. La lluvia empezó a caer sobre Quail Hollow el viernes anterior al campeonato, y para cuando llegó el día del inicio, la cancha había recibido más de 125 milímetros de agua. Los oficiales de la PGA de América, viendo el pronóstico del jueves, decidieron que no se aplicara la regla del lie mejorado, y así comenzó el campeonato.
El grupo de Scheffler, Schauffele y McIlroy llegó al hoyo 16 (habían comenzado por el 10), y los dos primeros estaban en el centro del fairway. Ambos con barro pegado a sus pelotas. Los dos terminaron en el agua a la izquierda del green con sus segundos golpes, y ambos se fueron con doble bogey.
Al finalizar, Scheffler fue el más crítico de la situación y dijo algo así como: “Nosotros practicamos para poder tener el control de la pelota en todo momento, y con el barro eso se hace imposible. Entiendo que esto es un major y la tradición de jugar la bola como se encuentra, pero en estas condiciones no estoy de acuerdo”.
Yo tampoco estoy de acuerdo, pero no con el N.º 1 del mundo. ¿Cuántas veces un jugador pega un golpe de salida perfecto y encuentra la pelota en un divot? ¿Se lamenta por no poder sacarla? De ninguna manera. Lo que hace es tomar un palo de más, colocarla más atrás en el stance y tratar de pegar una trayectoria más baja que le permita alcanzar el green. Cuando se encuentra la pelota con barro, pasa algo similar. Lo único que no se puede pretender es que la bola vuele de la misma manera que si estuviera limpia.
Por esto, es clave también tomar uno o dos palos de más, ponerla más atrás en el stance y tratar de pegar un golpe bajo para controlar más la trayectoria. No sé si jugar con lie mejorado hubiera sido mejor. Lo que sí tengo claro es que era igual para todos, y que estos jugadores deben estar preparados para resolver situaciones como esta. Recordemos siempre una de las frases que define a este juego: El golf no es justo
