La primera semana de este 2025, que ya se nos está yendo (¿se dieron cuenta de que ya pasó un cuarto de este siglo…?), nos mostró a un Hideki Matsuyama intratable. Fue en Kapalua, cuando el japonés completó los 72 hoyos en 35 bajo par y se quedó así con el primer torneo de la temporada del PGA Tour. Todo indicaba que sería un gran año para Matsuyama, pero nada de lo que se esperaba terminó ocurriendo. Lesiones y problemas en el green hicieron que el año pasara sin pena ni gloria. Hasta ayer.
En el muy buen diseño de Ernie Els en Albany, Matsuyama jugó una ronda final casi perfecta, terminó empatando con su compañero de juego del día final y lo venció en el primer hoyo suplementario. El día había comenzado con Sepp Straka al frente, con uno de ventaja sobre Scottie Scheffler, que el sábado cerró con dos bogeys para perder el liderato.
El domingo, Matsuyama hizo 31 de ida y en el 10 la embocó desde 115 yardas para quedar muy solo en la punta. Atrás, ni Scheffler ni Straka traían su mejor juego y solo Alex Noren, jugando con el japonés, trataba de no perderle pisada. Scheffler falló en momentos importantes de los segundos nueve hoyos y quedó contra la pared al llegar a la definición. En toda la semana falló solo cinco fairways, pero tres de ellos fueron en el 16, un hoyo que lo castigó seriamente.
Cuando él y Straka no bajaron el 17, toda la atención se centró en los dos que venían delante de ellos. Matsuyama, con uno de ventaja al hoyo final, obligó a Noren a embocar desde seis metros en el 18, y el sueco no falló.
Volvieron al tee del 18 y esta vez Matsuyama pegó una flecha con su segundo golpe, la dejó a un metro y, cuando Noren falló desde lejos, no lo perdonó. Termina el año para el japonés de la misma manera que lo empezó. Veremos qué le trae 2026.
